Existen ciertos mandatos familiares y comportamientos que nos perjudican que la sociedad en general suelen tomar como normal. La realidad es que esta clase de actitudes a la larga pueden ser bastante perjudiciales si no prestamos atención a los mismos y no logramos desterrarlos.

  • Nunca debemos estar en desacuerdo o cuestionar a los miembros de la familia

No estar de acuerdo con tener un opiníon diferente se puede hacer de forma amable. Las personas no tienen que ser iguales para ser respetuosas. Estar en desacuerdo no es una señal de falta de respeto, ignorar los pensamientos, sentimientos o la realidad de alguien SI lo es.

  • Tolerar a personas perjudiciales porque tienen un vinculo con nosotros

El daño y el abuso mental o emocional no deben dejarse de lado para tolerar a las personas. Si alguien te causó daño (especialmente sin asumir la responsabilidad), es válido hacer lo mejor para con nosotros mismos, para así proteger tu energía mental y emocional.

  • Carecer de límites

Los límites son límites, incluso si alguien es familia. Hay conceptos totalmente erróneos que dicen que hay excepciones para los miembros de la familia, y aunque esos límites pueden parecer diferentes, también es importante cuidar la energía mental, física y emocional con ella.

  • Buscar o esperar que los niños sean responsables de las necesidades de sus padres

Muchos chicos sienten la presión de “arreglar” los problemas de sus papás, ser como una especie de terapeuta matrimonial, ser su hombro para llorar o, atender sus necesidades. Aunque los padres también tengan sus propias luchas, los niños no son responsables de cuidar o arreglar nada.

  • Padres que guardan u ocultan secretos

Esto no quiere decir que los padres no sean responsables o capaces de tomar decisiones, sino que se trata más bien del proceso de cómo los papás comunican determinadas decisiones. ¿Son receptivos a las emociones del resto del grupo familiar?¿Fueron abiertos sobre el proceso? Ya sea más tarde o más temprano, siempre los secretos sólo conducen a la desconexión y a la vergüenza.

  • Cuando la familia sabe qué es lo mejor para uno/a

Tu familia puede conocerte a un nivel más profundo que otros, o pueden conocerte hasta el nivel que ellos mismos quieren, pero eso no implica que tengan que quitarte tu autonomía. La gente puede conocerte, pero nadie más que uno mismo/a es verdaderamente consciente de sus pensamientos, valores y sentimientos.

  • No abordar los problemas o conflictos familiares

Hay absolutamente un momento y un lugar para abordar determinados conflictos en una familia, pero esconderlos debajo de la alfombra solo conduce a que se terminen generando mayores problemas y a que termine existiendo una falta de confianza en general. Esto crea un ambiente que se siente poco auténtico e inseguro, marcando la pauta de que los sentimientos no importan y deben “callarse”. Esta problemática puede llevar a los niños a terminar aprendiendo métodos poco saludables de resolución de conflictos en sus futuras relaciones.

Al usar la palabra perjudicial, es que los comportamientos son lo que son. El énfasis en el comportamiento es un recordatorio de que las personas deben cambiar y, a menudo, repiten comportamientos que presenciaron cuando eran pequeños, o sea, se repite un ciclo. El hecho de notar comportamientos perjudiciales o poco saludables, es el primer paso para llevar adelante un cambio profundo y a largo plazo.

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