Existe un tipo de personalidad que puede darse tanto en hombres como en mujeres : el de ser el CUIDADOR o SALVADOR. Por lo genera, esta clase de personalidad es más notoria en las mujeres. Se genera a partir de un estilo de apego con los padres, en el cual el niño/a comprende que ellos no pueden responder adecuadamente a sus necesidades emocionales.

Suele ser un pequeño/a que siente que por sí mismo, siendo como es, no captará la atención de sus padres y entonces, se esfuerza por hacerlo de diversas maneras como : siendo “brillante” en los estudios o en su comportamiento, siendo original y creativo, mostrándose alegre… Siempre muestran hacia el afuera que todo está bien y que no necesitan ayuda.

Esa falta de atención de las figuras de apego puede deberse a que otro hermano o hermana, la demandaba por su estilo de personalidad, enfermedades (físicos y/o mentales), o por el fallecimiento de alguno de los padres, o también por la existencia de un gran número de hermanos (donde los mayores suelen cuidar a los más chicos), etc.

Entonces, el niño/a aprende a ser el “cuidador” o “complaciente”, mostrándose como el “niño bueno”, para no generar disgustos o problemas. Se vuelve autosuficiente, muy independiente, escondiendo sus emociones o estados internos negativos.

De adultos son personas muy resolutivas, autosuficientes, les cuesta mucho pedir ayuda o colaboración porque sienten que están preocupando o molestando, o que sus propios problemas “no son graves”. Siempre tienen la sensación de estar para ayudar a todos/as pero, que nadie lo está para él/ella.

A los ojos de los demás, son personas fuertes, que tienen mucho aguante, que siempre están “bien” y que “pueden lidiar con todo”. Nunca se muestran tristes y suelen invalidar sus propias emociones. Muchas veces sienten que las personas que lo/ la rodean dependen demasiado de ellos/as.

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