“La personalidad es la diferencia entre el interior y el exterior de una persona”. -Jonathan Safran Foer-

No es lo mismo ser antisocial que ser asocial, como tampoco es lo mismo ser antisocial que tener un trastorno de la personalidad antisocial. ¿Qué se esconde tras estos conceptos? ¿En qué se diferencian?

Quizás hayas escuchado la expresión: “¡no seas tan antisocial!” Curiosamente, es una expresión que empleamos de forma errónea muchas veces, ya que utilizamos antisocial para referirnos realmente a alguien asocial (con dificultades o desinterés en relacionarse). Este término (antisocial) -mal usado- lo utilizamos, por ejemplo, para referirnos a amigos que de repente no quieren salir o que se muestran más “ermitaños” que de costumbre. Sin embargo, las diferencias entre ser asocial y antisocial son notorias, y en este artículo hablaremos de ellas para distinguir bien estos dos conceptos.

En realidad, se trata de dos términos que solo comparten el sufijo (-social). Aunque ambos conceptos tengan que ver con la manera de ser de alguien, no tienen nada que ver. ¿Qué significa exactamente cada uno? Si llevásemos al extremo estas dos maneras de ser, ¿Qué trastornos mentales o de personalidad encontraríamos tras ellos?

Para conocer las diferencias entre ser asocial y antisocial, la mejor manera de hacerlo será conocer qué significa cada concepto. En cada definición veremos en qué se diferencia un término del otro.

¿Qué es ser antisocial?

Cuando hablamos de alguien antisocial nos referimos a una persona que se dedica a saltarse las normas establecidas a nivel legal y social, que va en contra del orden social. Es decir, alguien rebelde, que aunque esté integrado en la sociedad, muestra esta tendencia a alterar la paz social. Además, es frecuente que realice este tipo de conductas a través de la violencia. Debemos diferenciar aquí una persona antisocial (o con tendencia a mostrar rasgos de personalidad antisocial) de una persona con trastorno de personalidad (TP) antisocial.

Trastorno de la personalidad antisocial

En este último caso, hablamos de un trastorno tipificado como tal en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – 5). Se caracteriza por un patrón dominante poco respetuoso con los derechos de los demás, manifestado desde los 15 años de edad. El TP antisocial se manifiesta a través de una serie de síntomas (criterios) como la tendencia a mentir, la impulsividad, la irresponsabilidad, el incumplimiento de las normas sociales, la irritabilidad y la agresividad, la ausencia de remordimiento, etc. Es decir, un TP antisocial es mucho más grave que ser simplemente antisocial.

¿Qué es ser asocial?

Nos referimos a una persona a la que le cuesta integrarse y relacionarse en la sociedad (o que directamente no tiene interés por hacerlo). Es decir, no se salta las normas como el antisocial, sino que le cuesta (o no tiene interés por) integrarse, participar en los grupos, relacionarse, etc. Ante todo ello, es una persona que prefiere la soledad. En muchos casos ser asocial no se trata de una dificultad, sino de una falta de motivación por parte de la persona, que prefiere realizar actividades de forma solitaria, y que no tiene interés en las relaciones sociales. Si llevásemos esta manera de ser al extremo, encontraríamos los trastornos del espectro autista (TEA) o incluso el trastorno de la personalidad esquizoide.

Trastorno de la personalidad esquizoide

Las personas con TP esquizoide, manifiestan un patrón dominante de desapego en las relaciones sociales, así como poca variedad de expresión en las emociones en contextos interpersonales. Es decir, en el TP esquizoide no hablamos únicamente de ser “asocial” en grado extremo, sino que se incluyen también otro tipo de síntomas. Algunos de ellos son los siguientes: disfrutar con pocas o ninguna actividad, mostrar poco interés en tener experiencias sexuales con alguien, no desear ni disfrutar las relaciones íntimas, escoger casi siempre actividades solitarias, mostrarse indiferente a las alabanzas o a las críticas de los demás, etc.

Como vemos, las diferencias entre ser asocial y antisocial son evidentes. Se trata de dos maneras de ser muy diferentes. Mientras que la persona asocial presenta una falta de motivación para participar en las interacciones sociales, así como una preferencia por las actividades solitarias, la persona antisocial actúa infringiendo las normas sociales, muchas veces de forma violenta. En este segundo caso, a veces hablamos de personas que incluso cometen delitos, como robos (en los casos más extremos, alguien con TP antisocial puede llegar a asesinar). Así, para ilustrar estos dos conceptos, pensemos de manera gráfica y muy simplificada en el antisocial como el clásico delincuente y en e

Sin embargo, una persona antisocial puede también ser asocial, aunque no tiene por qué. Es decir, son fenómenos que no tienen por qué aparecer conjuntamente. Lo que debemos tener claro es que el antisocial puede ser alguien muy sociable (lejos de la asocialidad) y, sin embargo, vulnerar los derechos de los demás o las normas sociales, lo que puede también dificultar su integración en la sociedad (como ocurriría con la persona asocial, aunque por razones claramente diferentes).