“Fluir”es un sencillo y maravilloso enfoque para nuestra vida diaria que nos permitirá sin duda hacerle frente al estrés. Además, nos brindará la posibilidad de tomar plena conciencia de nosotros mismos para ser más felices.

Dado que el estrés nos pone en alerta para escapar de una amenaza, es muy importante que aprendamos a categorizar las cosas y a dejarlas fluir. Solo así podremos disfrutar. La felicidad sería en realidad un estado de “flujo”. Es decir, se trataría de alcanzar un estado de armonía interna donde encontrarnos bien con algo en concreto.

Si analizamos durante un momento lo que es el estrés, nos daremos cuenta de que es lo contrario de fluir. Es quedarse amarrados, encallados y anclados a una serie de circunstancias. Por decirlo de algún modo, nos convertiremos en cautivos de los miedos, las responsabilidades o las preocupaciones. El estrés nos impide a avanzar. Día tras día nos sentimos ligados a las mismas cosas, nos hace creer que nunca alcanzamos aquello que nos proponemos: nos falta tiempo. Además, nos genera el sentimiento de que el día nunca tiene suficientes horas como para alcanzar y cumplir nuestros objetivos. El estrés es procesado por nuestro cerebro como un estado de activación que nos prepara para huir y escapar de una supuesta amenaza. Nuestra mente deja de tener su equilibrio interno, porque se produce una descompensación. Estamos siempre alerta, tensos y nuestra mirada está centrada en el mañana en lo que debemos cumplir. Todo esto, son claros antagonistas del concepto “fluir”.

Técnicas para combatir el estrés hay muchas y muy variadas. Sin embargo, hay una cosa que está clara: nadie puede dejar su trabajo de la noche a la mañana sin consecuencias; ni nadie puede “desconectarse” de su familia. Aislarse de estos dos focos de conflicto es complicado. Pero son precisamente estas dos dimensiones las que nos generan casi siempre estrés, tensiones y ansiedades. Podemos llevar a cabo técnicas de respiración, caminar e incluso seguir el tratamiento que nos dan los médicos para reducir el estrés. Pero siempre será efectivo aplicar un “enfoque mental” que nos permita ver la realidad de otro modo.

El movimiento del “fluir” nos indica que debemos enfocar las cosas de otro modo y llegar a disfrutar de ellas. Se trataría ante todo de “estar presentes” y desacelerar el ritmo. Para ello, es necesario también aprender a establecer prioridades. Quien aprende a fluir logra alcanzar un estado emocional positivo y de concentración máxima. Se siente bien con lo que hace y, de este modo, libera muchas tensiones y se aleja del estrés.

No nos será posible “fluir” de la noche a la mañana en nuestro trabajo si tenemos muchas tensiones.  Lo ideal es que empecemos en otras áreas donde alcanzar este estado de calma. Una vez lo consigamos, podremos aplicarlo en otras áreas de nuestra vida.

Algunos consejos útiles:

  • Buscar una actividad o hobby que te identifique. Las personas que pintan, por ejemplo, logran este estado de gracia y de calma de forma muy rápida, además de placentera. Pintar acuarelas, carboncillo, o incluso pintar mandalas es algo, sin duda, muy terapéutico. Lo ideal es que lo hagamos todos los días durante al menos una hora.
  • Otra propuesta es practicar el “flow yoga”. Esta variedad nació en la India, pero luego se dinfundió en todo el mundo. El flow yoga es más físico e intenso, incorpora sonidos naturales o mantras y se desarrolla la fuerza, la elasticidad y el equilibrio. Es muy energizante y suele acabar con una relajación final donde conectar con nuestro interior.
  • A su vez, al fluir lo que también lograremos es dejar a un lado aquello que nos hace daño o que nos impide avanzar. Aprenderemos a priorizar. Siempre es adecuado visualizar nuestro día a día como esa hoja que flota en un río llevada por el susurro relajante de la corriente. Su avance es puro equilibrio, nada sobra ni nada falta. Si hay exceso de algo, se hundirá en el fondo. El estrés, por ejemplo, hace que nos hundamos. Para emerger de nuevo y avanzar es necesario liberarnos de todo lo que nos sobra para aprender a ser más libres, disfrutando de nuestro viaje en cada momento.

Esta forma de vida nos ayudará en múltiples aspectos de nuestras vidas y los resultados, además, son visibles en pocas semanas. Eso sí, requiere bastante práctica y esfuerzo pero, vale la pena.

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