Es muy probable que, en estos tiemois, estés preocupado por el dinero.. No porque no tengas un techo o comida en tu estómago o incluso un trabajo (lo más probable es que tengas todo eso), sino porque eres del ” tipo promedio”. Nos preocupamos por el dinero. Eso es lo que hacemos.

El 60 % de las personas dicen que el dinero es una fuente importante de estrés. Si bien la mayoría de los hombres probablemente asumen que estas preocupaciones se desvanecerían si pudieran agregar otro cero o dos a su saldo bancario, las investigaciones sugieren lo contrario: un estudio encontró que las medidas de felicidad tienden a estancarse, o incluso caer, una vez que se llega a cierto nivel de ingreso. En el estudio, este monto es de 65,000 a 105,000 dólares anuales, es decir de 133,000 a 216,000 pesos mensuales.

El problema no es que no tengamos suficiente dinero, sino cómo pensamos sobre el dinero

Estamos buscando que el dinero nos proporcione algo que es incapaz de proveer. Si lograste la estabilidad financiera, casi no hay evidencia de que aumentar tus ingresos disminuya tu estrés. se le hecha la culpa a un concepto conocido como la caminadora del hedonismo. El hedonismo es la búsqueda del placer, y los investigadores han descubierto de forma consistente que cuando algo en la vida de un hombre cambia para bien (sus ingresos aumentan, gasta mucho dinero en un reloj elegante o un auto llamativo), su nivel de felicidad generalmente aumenta brevemente, pero vuelve a la línea de base. En otras palabras, tu cerebro se adapta a las nuevas circunstancias y luego vuelve a sus patrones anteriores de ansiedad. Las redes sociales y el marketing de algoritmos están acelerando ese ciclo de retroalimentación. Cuando llegamos al siguiente nivel de ingresos y descubrimos que no estamos más seguros o felices de lo que estábamos antes, comenzamos de nuevo. Para escapar de esta situación, debemos ajustar la forma en que ves, gastas y guardas el dinero que tanto te costó ganar.

  • Colocar la preocupación en su lugar

Uno de cada tres millennials no duerme bien por pensar en sus finanzas. Para muchos hombres, esos temores a la mitad de la noche se concentran en el futuro y si su cuenta bancaria satisfará sus necesidades, ya sea a corto plazo o al momento de su jubilación. La ansiedad monetaria centrada en el futuro es tóxica. Puede hacerte sentir miserable ahora, y a menos que te esté impulsando a ahorrar más dinero, no hace nada para proteger tu fondo de jubilación.

Para acabar con este tipo de angustia monetaria improductiva, reservá un tiempo específico cada día o semana para analizar tus inquietudes. Esta es una técnica terapéutica ampliamente utilizada, y puede ayudar a evitar las preocupaciones intrusivas. Tomá ese tiempo para reflexionar sobre tus problemas y desarrollar formas de abordarlos, ya sea que eso signifique poner más en tu cuenta de jubilación o analizar los movimientos de tu tarjeta de crédito para obtener oportunidades de ahorro. Dale tiempo a tu cerebro durante el día para confrontar las fuentes de tus problemas de dinero y encontrarás menos preocupaciones esperándote cuando vayas a la cama todas las noches. (Si te despertás sudando frío, anota tus preocupaciones en un cuaderno y abórdalas al día siguiente).

  • Invertí dinero en aventuras

Digamos que tenés 3,000 pesos para gastar. ¿Los utilizarás en una nueva experiencia, por ejemplo, entradas para una obra de teatro o una cena con amigos? ¿u optarás por un nuevo par de jeans o alguna otra posesión que puedas usar más de una vez? Si eliges los jeans, es posible que debas repensar tus decisiones de compra. Las compras experimentales (conciertos, comidas con amigos, lugares a los que viajas) reflejan mejor la identidad y el sentido de uno mismo que las compras materiales. Las experiencias, incluso las pequeñas y económicas, se convierten en parte de la narrativa personal que te cuentas a vos miso y a los demás. Mejorar esta historia con este tipo de compras promueve el bienestar mental, dice. Aún mejor: si te sentís estresado, pasar unos 15 minutos recordando un evento feliz puede evitar que aumente el nivel de la hormona del estrés cortisol, lo que amortigua la respuesta al estrés del cuerpo.

  • Mejora lo que importa

El salario del hombre promedio aumentará constantemente a lo largo de sus 25 años y alcanzará su punto máximo a los 45. Mientras que tener hijos absorberá una gran cantidad de ese dinero extra, muchos hombres gastan sus ingresos adicionales en productos que hacen poco para mejorar sus vidas. Antes de hacer una gran compra, debás preguntarte si esa compra realmente mejorará tu vida.

Por supuesto, tenés que dejar espacio para las cosas que te gustan, ya sean unas zapatillas, clases de equitación o el sushi más caro de la ciudad. Pero para resistir el impulso de derrochar constantemente en lo más novedoso o lo más caro, escribe dos o tres cosas por las que más quieres que te recuerden: tu ética de trabajo, por ejemplo, o tu disposición a estar allí cuando un amigo te necesita. Luego revisa si la forma en la que gastas se alinea con esas cosas.

  • Apuntar a objetivos con significado, no a grandes cantidades

Muchos hombres anclan sus metas financieras u objetivos de ahorro a números abstractos. Esto puede llevarlos a perseguir dinero en lugar de cosas que les puedan dar una sensación de satisfacción. Priorizar la adquisición de dinero hace que la gente se sienta infeliz .“Más” no es una meta que podés cruzar. es aconsejable poner mayor énfasis en objetivos que valgan la pena. Investigaciones muestran que las personas que perciben la vida como más significativa reportan menos estrés que aquellos que la encuentran sin sentido.

  • Compartir tu tiempo y dinero

Suena cursi, pero dedicar tiempo a ayudar a las personas combate el estrés diario. Esto se debe a que se relaciona el voluntariado con una caída en los niveles de cortisol. Devolver a los demás, especialmente a los necesitados, puede ayudar a brindar una perspectiva saludable. Y un estudio de Harvard Business School determinó que el voluntariado y otros comportamientos filantrópicos promueven la felicidad. Donar dinero, aunque no sea mucho, para la caridad. Esto puede ayudarte a cambiar tu mentalidad de “necesito más” a “espera, realmente tengo suficiente”.

Guardar 200 pesos por semana en una cuenta de ahorros

La mayoría de los adultos no tienen un monto apartado en una cuenta de ahorros para eventualidades. Incluso si no es tu caso, considera reservar una pequeña cantidad, algo que no afecte tu estilo de vida. Hacerlo puede ayudar para que empieces a acostumbrarte a ahorrar dinero. Tu objetivo de ahorro anual para jubilarte a los 65 años, según el análisis del Centro de Investigación de la Jubilación de Boston College, debe ser del 10 por ciento de tus ingresos anuales si tienes menos de 35 años, y el 15 por ciento si tienes 35 o más. Cuanto antes te enseñes a ahorrar sin dolor, más pronto se reducirán tus ansias por temas de dinero.

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