Las emociones son reacciones psicofisiológicas que genera nuestro cuerpo ante cambios que se producen cuando percibimos un acontecimiento, una persona, un lugar o un recuerdo importante. Son modos de adaptacion a ciertos estímulos que a su vez dependen de percepciones, actitudes, creencias sobre el mundo; que usamos para percibir y valorar una situación concreta.

Las emociones traen mensajes, a menudo escondidos y tendemos a ignorarlos. Nos alertan sobre la situación actual para que hagamos algún cambio. No hay emociones ni buenas ni malas, son simples reacciones psicofisiológicas. Su naturaleza es impredecible, no siempre vamos a tener control sobre las emcione, y es por eso que no debemos luchar contra ellas.

Lo que crea el sufrimiento es la forma en la cual interpretamos las emociones, no las emociones en sí mismas. Las emociones no está ahí para hacernos la vida más difícil, sino para avisarnos o decirnos algo, ya que suelen tener un propósito de hacernos aprener y crecer. Cuando la emoción no se gestiona de la mejor manera, se convierte en dolor.

Emociones Adaptativas y Desadaptativas

  • Adaptativas: son respuestas que genera nuestro organismo ante situaciones que están sucediendo en ESE momento y que piden cubrir una necesidad o como mecanismos de defensa. Por lo tanto, hay que escucharlas e intentar en la medida de lo posible, satisfacerlas.

Por ejemplo:

  1. Enojo para establecer límites
  2. Tristeza ante una pérdida
  3. Miedo para huir o atacar
  4. Sorpresa ante una noticia
  5. Alegría para disfrutar de un lindo momento
  • Desadaptativas

Son respuesta a aquellas que en lugar de ayudarnos a afrontar situaciones de la vida, nos generan el efecto contrario. Nos paralizan, nos bloquean, nos generan un malestar que no sabemos controlar. Interfieren en nuestro crecimiento y desarrollo personal porque en lugar de guiarnos, nos confunden.

Una mismo emoción puede cumplir en determinadas situaciones su función adaptativa y, en otra, la función desadaptativa.

Por ejemplo:

Miedo cuando nos encontramos en soledad en un bosque sin recursos. Nos ayuda a estar alerta y proteger nuestra vida de la mejor manera posible. El sistema nervioso se activa para asegurar la supervivencia. Esta siendo una emoción que nos adapta a la situación claramente.

En cambio, el miedo constante a que nuestra pareja nos deje, no es adaptativo sino el opuesto. Ese miedo interfiere en nuestro bienestar emocional y llevamos a cabo conductas, que no sólo refuerzan ese miedo, sino que no contribuyen a que podamos disfrutar de la vida y que por ende, empeoran tanto la relación con nosotros mismos, como con la pareja.

Cuando las emociones desadaptativas se vuelven comunes en nuestro días tras día, hacen que cualquier experiencia emocional que tengamos, se vuelva más desagradable y, sin darnos cuenta, debido a una falta de conocimiento y de gestión, reforzamos su aparición. Se terminan transformando en patrones estables que configuran nuestro estado de ánimo y, nos es bastante difícil poder salir de esa rueda emocional tan incómoda.

No hay nada de malo en sentirnos tristes, en sentir miedo, en sentir incertidumbre, en mostrarnos inseguros. Tenemos que olvidar el hecho de las emociones negativas y positivas, porque lo único que existen son EMOCIONES que tratan de enviarnos mensajes.

Hemos asociado las emociones “desagradables” a que sean negativas. Sabemos que es incómodo sentir tristeza, ira, bronca o enojo, pero a pesar de esta incomodidad, son totalmente necesarias, al igual que la alegría, la tranquilidad, la paz, la sorpresa. Es imposible sentir siempre emociones agradables.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.