Para oder aprender a “soltar”, es indispensable identificar aquello que nos cuesta soltar y las razones y el por qué.

Un buen primer paso, es reflexionar sobre esa situación, persona u objeto que nos está costando tanto trabajo dejar ir. Debemos hacernos preguntas clave como: ¿Por qué creemos que está siendo difícil?, ¿Qué emociones detona en nosotros esta situación opersona?, ¿A qué nos estamos aferrando?, ¿De qué manera nos está afectando el no querer soltar?

Una manera de sacar esta situación de nuestra mente es escribiéndolo. Todo aquello que estamos pensando, ponerlo en una hoja de papel.

Debemos recordar que está bien dejar atrás a las personas, los lugares y las cosas que ya no vayan en línea con nosotros. Está bien que ellos también lo hagan. No todas las personas que conocemos o que vamos conociendo en nuestras vidas, están para quedarse en ella.

Es importante permitirse llorar la pérdida de aquello que estamos dejando ir. No podemos curar lo que no dejamos sentir. Hacernos preguntas como: ¿ Por qué es importante soltar/dejar ir a esa persona/situación?, ¿Qué aprendizajes nos dejó la situación?, ¿De qué manera crecimos a raíz de lo que nos sucedió?

Si lo que estamos soltando es, específicamente, una persona, escribir una carta o nota de despedida con aquellas cosas que nos gustaría decirle. No necesitamos escribirle por última vez para cerrar el ciclo. En realidad, nos podemos estar convenciendo de que es ESO lo que necesitamos para así seguir aferrándonos a esa persona. El cierre lo tuvimos cuando las cosas terminaron, aunque no haya sido lo que esperábamos.

Dejar ir, también significa dejar entrar. Es hacer espacio para personas, cosas o situaciones nuevas. Preguntarse: ¿Hay algo que dejamos de hacer por esa persona que nos gustaría retomar?, ¿Qué nuevas actividades podemos implementar o incorporar en nuestra rutina?

Tenemos que conectar con personas con quienes hace tiempo nada sabemos de ellas. Enviarles un mensaje, fortalecer vínculos, salir de nuestra zona de confort.

Cabe destacar que si estamos transitando una ruptura, ésta no es una competencia de quién sigue adelante primero. El duelo no es una carrera y cada persona es única y tiene sus propios tiempos y maneras de transitar los duelos.

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