Todos deseamos, en mayor o menor medida, la aprobación de los otros. Los elogios, el reconocimiento y las felicitaciones hacen que nos sintamos apoyados, lo que rara vez logran los reproches o los comentarios negativos. Sin embargo, mientras buena parte de la población comprende que es imposible agradar a todo el mundo, para otras el hecho es una enorme fuente de ansiedad. Y es así como la hipersensibilidad a la crítica comienza a afectar al individuo, tanto a nivel personal como social.

Vivir conectados con otras personas nos lleva a escuchar opiniones, valoraciones y juicios desde que somos pequeños y durante toda la vida. Si contamos con una autoestima saludable, seremos capaces de analizar y reflexionar acerca de esos comentarios; podremos tomarlos como puntos a mejorar y no como ataques directos. En cambio, si poseemos ciertas heridas y características de personalidad, la crítica puede llegar a afectarnos profundamente.

¿Por qué se produce la hipersensibilidad a la crítica?

Heridas infantiles

Cuando alguien reacciona de forma desproporcionada ante cualquier evento cotidiano, cabe pensar que esa circunstancia ha activado alguna herida infantil sin sanar. Las vivencias dolorosas acontecidas durante la infancia, si no se abordan adecuadamente, continúan guiando nuestra conducta en la edad adulta. Así, quienes presentan hipersensibilidad a la crítica probablemente hayan experimentado el rechazo o el abandono en sus primeras relaciones.

Crecer con padres excesivamente exigentes o sobreprotectores, haber sido comparado o juzgado duramente durante la infancia o haber experimentado la frialdad y la falta de interés pueden despertar esta extrema sensibilidad. La crítica se percibe entonces como un ataque personal, un claro signo de rechazo o una señal de abandono inminente. Y, por ende, se reacciona con ira, tristeza o sumisión en un grado mucho más elevado de lo común.

Perfeccionismo

El perfeccionismo es una de las características de personalidad que se hallan en el origen de la hipersensibilidad a la crítica. Las personas perfeccionistas creen poder actuar siempre de la manera correcta y, por lo tanto, mantienen unas expectativas muy elevadas hacia sí mismas. Para ellas, el error no se contempla como una opción sino como un auténtico fracaso; y, por lo mismo, la crítica es una evidencia de que no han estado a la altura. Por contra, quienes no poseen este alto nivel de perfeccionismo comprenden que fallar es natural e inevitable y que forma parte de cualquier proceso de aprendizaje.

Patrones de pensamiento disfuncionales

La reacción de una persona ante los comentarios negativos depende en gran medida de la actitud con que los reciba. Es necesario recordar que la crítica va dirigida a un comportamiento concreto y que no es generalizable. Es decir, recibir una evaluación negativa sobre un aspecto puntual no nos resta valor como individuos. Desde esta perspectiva podemos tomar la crítica como una opinión ajena a tener en cuenta, pero que no tiene por qué ser cierta y que, desde luego, no nos define.

Las personas hipersensibles tienen dificultades para entender que determinados comentarios aluden a sus acciones, a lo que hicieron en un momento determinado -al acto en sí-, y no a ellas mismas o a su forma de ser (lo que hicieron entonces pudo ser perfectamente una excepción). La crítica hace que se sientan inferiores y carentes de valor, especialmente porque toman como ciertos esos mensajes aun sin pasarles por su propio filtro.

Resulta inevitable recibir valoraciones tanto positivas como negativas dado que vivimos en sociedad. Quienes no logran relacionarse con ellas de un modo saludable pueden sufrir a nivel psicológico y presentar problemas en sus relaciones interpersonales. Ni reaccionar con ira ante cualquier observación, ni someterse a los deseos ajenos para agradar, conducirá a vínculos equilibrados ni satisfactorios.

Se hace necesario sanar las heridas infantiles para dejar de esperar la aprobación externa y comenzar a contar con la propia. Del mismo modo, flexibilizar las creencias puede resultar muy positivo. Reducir el nivel de autoexigencia y dar cabida a los errores aliviará enormemente el peso que supone recibir una crítica. Pero, ante todo, hay que recordar que el valor personal es inamovible y no se ve afectado por comentarios externos.

Una vez realizado este trabajo personal estaremos en posición de aceptar las críticas como un posible aporte para mejorar que no hará tambalear nuestra autoestima. De este modo no sentiremos la necesidad de defendernos ni de adaptarnos a lo que otros esperan. Seremos, en definitiva, más libres para actuar y relacionarnos.

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