Sigmund Freud sigue dando que hablar (y mucho), desde su fallecimiento. Está en una discusión en el bar, en la universidad y ahora como figura de ficción.

La serie de Netflix no aclara mucho sobre la vida y obra del neurólogo austríaco, considerado el Padre del psicoanálisis. De hecho, lo que genera esta serie  es una mayor confusión. Se trata de una ficción histórica basada en la imaginación de su director y con muy pocas partes basadas en la realidad. Hay muy pocos datos históricos, biográficos y académicos que estén reflejados con exactitud en la serie, ya que es una ficción histórica.

De hecho, la serie imagina cómo Freud podría haber utilizado sus habilidades de psicoanálisis en ciernes para resolver crímenes. Marvin Kren, director de la serie, ha afirmado que no quería que pareciera demasiado histórica, sino que el público joven y moderno se sintiera atraído por ella. Y, probablemente este efecto fue logrado. La serie es una mezcla de elementos modernos, provocativos e históricos.

¿Por qué mezclar al padre del psicoánalisis con crímenes y sesiones de espiritismo? ¿No teníamos ya suficiente polémica y confusión sobre su figura? Al parecer NO, ya que este interés por hacer de él un personaje mezclado con la ficción no es reciente.

Actualmente, la obra de Freud es estudiada más en departamentos de humanidades que de ciencias. Su popularidad no es precisamente gracias a su rigor científico. Sin embargo, Freud tuvo la ventaja de ser un escritor extremadamente bueno que ilustraba el psicoanálisis con referencia a la obra de grandes artistas, como Shakespeare, Dostoyevski y Leonardo da Vinci. Su obra y supuestos teóricos llegan con interés al público en general, en gran medida gracias al arte y el cine.

Una novela de 2006, La interpretación del asesinato (Jed Rubenfeld), exploró a Freud resolviendo un caso de asesinato. Se basó en la primera y última visita del padre del psicoanálisis a Nueva York en 1909. Luego, en 2014, Frank Spotnitz, director de Expediente X, estaba listo para escribir Freud: The Secret Casebook en el que pretendía utilizar sus teorías para resolver casos no resueltos. Sin embargo, la serie nunca se materializó.

Freud nació en Freiberg (ciudad llamada ahora Pribor en República Checa). Su familia se trasladó a Leipzig y luego se estableció definitivamente en Viena. Hay muy pocos datos que puedan extraerse con claridad de esta serie. Estudió medicina en la Universidad de Viena y trabajó en el hospital de la ciudad. Fue en 1881 cuando se graduó en esta universidad como médico. Más tarde, en 1885, completó su habilitación y comenzó su carrera en neuropatología como profesor universitario. La serie se desarrolla en 1886, por lo que parece concordar con su incipiente teoría y revisión de los primeros casos en la realidad.

Freud comenzó a probar la cocaína en su juventud y, creía que era una droga milagrosa. En 1884, escribió un artículo titulado Über coca, una especie de alabanza a esta sustancia, ya que estaba sorprendido por sus efectos físicos y psicológicos. Solo más tarde descubrió la adicción causada por esta droga. La serie de ocho capítulos de Netflix explora esta adicción a la cocaína de forma acertada.

En 1886, ingresó a la práctica privada en Viena y comenzó a utilizar la hipnosis en su trabajo, que en ese momento era un enfoque impopular. Curiosamente, la serie explora esta parte de su vida. En realidad, adoptó el enfoque de su amigo, Josef Breuer, con quien colaboró para escribir Estudios sobre la histeria. En sus trabajos destacan las experiencias de Breuer en el tratamiento de su paciente Anna O, a quien le diagnosticaron histeria. Debido a las inconsistencias en los resultados, Freud finalmente abandonó la técnica de hipnosis y luego desarrolló lo que llamó «asociación libre». Todo esta relación con su mentor no se aclara del todo en la serie.

Otro aspecto del programa que parece basado en la vida real es el personaje de Fleur Salomé, una medium que se une a la trama para ayudar a resolver los casos. El personaje parece estar basado en Lou Andreas-Salomé. Siempre ha habido rumores de que los verdaderos Freud y Lou Andreas-Salomé experimentaron sentimientos el uno por el otro, pero no se ha demostrado. La serie tiene lugar en la década de 1880 y se cree que no se conocieron hasta 1911.

Sigmund Freud nunca estuvo a cargo de ninguna investigación criminal ni ayudó a resolver delitos de cualquier índole. En la ficción se ve también como se adentra en sesiones oscuras de espiritismo. Tampoco hay constancia de ello. Sí fue un gran lector de novelas de detectives, incluidas aquellas sobre Sherlock Holmes. Esto nos lleva a pensar que quizás, aunque no resolvió crímenes en su vida real, puede que se sintiera halagado con este trabajo.

Como vemos, hay muy poco que rescatar de las teorías freudianas a lo largo de los 8capítulos, pero quizás algunos conceptos de estas dieron pie a la imaginación y a la construcción de semejante ficción.

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