Cuando conocemos a alguien y esta persona nos gusta, solemos hacer muchas cosas para que nos encuentra más atractiva/o, para que realmente se “enganche” en una relación. Sin embargo, a veces de manera consciente o inconsciente también tomamos ciertas “acciones” que no sólo nos uede jugar en contra, sino que se vuelven previsibles y, además de todo, también afectar al otro/a.

No ocultes tus intenciones o lo que esperas de la relación

  • Está bien querer algo sin compromiso o que sea serio. No estamos “jugando” con la otra persona, pero sí lo haríamos si no lo planteamos de entrada. Lo que no está bien es no expresarlo, dejarlo pasar… y terminar lastimando a alguien solamente por pensr a vos mismo/a.
  • No mientas, no ocultes cosas, no te calles nada y no utilices a nadie.

No idealices a la otra persona

  • En la etapa de enamoramiento es muy fácil idealizar y hacernos ideas de la persona. No pongas a la otra persona en un pedestral y no la veas como te gustaría que fuera.
  • Tratá de observar atentamente al otro/a de forma racional y dejá que las acciones hablen por su cuenta, que te demuestren realmente quién es el otro o la otra.

No ilusiones a la otra persona

  • Cuando se conecta con alguien desde un lugar vacío o carencias afectivas, es muy fácil sólo pensar en uno mismo. Uno suele estar tan ocupadobuscando cubrir necesidades o calmar cierto dolor, que no pensamos en el otro/a.
  • Si no tenés intención verdadera y real de implicarte, expresálo.
  • Si sentís que tus sentimientos cambiaron, hablá, comunicáte, decilo. No hagas ghosting. Esto demuestra una falta de respeto hacia la otra persona, además de delatar una inmadurez total, simplemente para sentirnos más “comodas/os” y evitar charlas poco agradables.
  • En resúmen, sea trata de poner la “cara” y explicar lo que sentimos si deseamos no continuar con la relación.

No te comprometas si sentís que no estás listo/a para tener una relación seria

  • Parece muy obvio el tema, pero no son poca las veces en las que nos dejamos llevar y de repente nos damos cuenta que no queremos algo formal, estable y serio. Que haya una conexión muy fuerte, no significa que haya disponibilidad emocional.
  • Para construir una relación sana y plena es mejor estar bien emocionalmente de manera INDIVIDUAL. Si no estamos bien con nosotros mismos, no podemos estar bien con otra persona. Los problemas que uno tiene no resueltos, SIEMPRE se trasladan a la relación que tenemos.
  • Necesita haber disponibilidad emocional para apoyar, resolver conflictos y poder elegir a esa otra persona.

No esperes que sepan que querés

  • De bebés, nos acostumbramos a que todas nuestras necesidades eran cubiertas sin tener que decir nada.
  • Parece tonto, pero de adultos, y sobre todo cuando nos sentimos heridos o lastimados, buscamos que sepan qué tenemos o cómo nos sentimos.
  • Hay que expresarse, buscar, pedir y explicar todo lo que sentimos o esperamos. No existe persona alguna que sea capaz de leer mentes.

No sientas que la otra persona te pertenece

  • Es otro punto muy obvio, al igual que el anterior, pero que llevado a la práctica, muchas veces cometemos este importante error.
  • Es importante que la otra persona tenga su individualidad, su espacio y libertad para tomar decisiones. el otro u otra no tiene por qué actuar como vos esperás, ni decir lo que vos pensás. Más bien, buscá llevar a cabo acuerdos mutuos de lo que esperan o de lo que significa la relación.
  • No pienses solamente en lo que vos querés y sentís.
  • Todas las acciones y todo lo que decís tiene un impacto emocional en la otra persona. Empezar una relación significa comenzar a pensar también en la otra persona. Necesitamos hacernos responsables de lo que hacemos o decimos y tener responsabilidad afectiva.

No persigas

  • Cuando le gustás a alguien, lo notás. Si constantemente te estás preguntando si realmente le interesás, AHI NO ES.  Si el interés no es mutuo, no tiene caso.
  • No todas las personas que llegan a nuestras vidas se van a quedar por siempre. Eso no significa que la experiencia no haya sido valiosa. Todas, hasta la que más nos duela, nos dejan enseñanzas, nos permiten crecer y nos demuestran también qué es lo que queremos para nuestras vidas.

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