La dependencia emocional tiene mucho que ver con la forma en que una persona se infravalora o la desvalorizan (caso, por ejemplo, de las mujeres víctimas violencia de género). Asimismo, no podemos dejar de lado un hecho casi innegable. Todos lo hemos hecho alguna vez. Confundimos amor con apego y nos vemos envueltos en vínculos faltos de reciprocidad. Incluso hasta el punto de dejar nuestro bienestar a merced de un tercero.

Cuando nuestra felicidad está supeditada en exclusiva a una persona, el sufrimiento es inevitable. El apego insano y obsesivo es el mayor detonante de malestares, de boicoteos y pérdidas de autoestima. Por tanto, debemos tenerlo claro: es necesario eliminar la dependencia emocional. hay que dar un paso efectivo para ser autónomos y emocionalmente solventes en materia afectiva.

Por eso, es sumamente necesario aprender qué pasos o procesos internos debemos poner en práctica para disfrutar de unas relaciones más saludables, en las cuales la dependencia emocional no sea la que las guíe.

La dependencia emocional se extiende más allá de las relaciones de pareja. También, se suele evidenciar con otras vinculaciones sociales: con amistades, compañeros, familia y personas del entorno. En general, es una situación que puede extenderse a casi cualquier ámbito. A menudo, pueden pasar largos períodos de tiempo hasta que nos damos cuenta. Hablamos de meses e incluso de muchos años. ¿Por qué nos damos cuenta tan tarde? Porque durante ese trayecto, solemos haber perdido nuestra autosuficiencia emocional. Estamos supeditados a alguien hasta el punto de no pensar ni de actuar por nosotros mismos. Intuir esa realidad psicológica será, sin duda, el primer paso para proceder a eliminar la dependencia emocional.

¿Cómo son las personas emocionalmente dependientes?

  • Su felicidad se centra en una sola persona: no disfruta de otra cosa que no sea estar con quien ama o aprecia.
  • Su alegría depende de cómo le tratan los demás.
  • Evita a toda costa llevar la contraria para evitar enfrentamientos.
  • Antepone el deseo de otros a los suyos.
  • Solo está bien consigo mismo cuando percibe que es querido.
  • Miedo a perder a esa o esas personas que tanto ama o aprecia.
  • Cae fácilmente en los chantajes emocionales.
  • Prefiere sufrir antes que dejar a la persona con la que mantiene esa relación.
  • Sentimientos de culpa: si la otra parte no se siente contenta o satisfecha, el dependiente sufre malestar y culpabilidad.
  • Quiere tener el control de la vida de la otra persona para tener la seguridad de que no la perderá: se convierte en una especie de espía para seguir incluso las conversaciones que tiene con otras personas y deja de vivir su vida para seguir la del otro.
  • Aparece una clara tendencia hacia el aislamiento social: es decir, sólo le apetece estar con esa persona.
  • La relación genera ansiedad: la persona nunca está contenta porque quiere más y, sobre todo, teme que la dejen, lo cual sería una catástrofe porque no se imagina la vida sin esa persona.

A cualquiera nos gustaría tener a alguien especial en nuestra vida. Lo que diferencia a una persona no dependiente es que cuando están solo/a puede tener momentos de melancolía, pero eso no le detiene para seguir disfrutando de otras facetas de su vida.

3 claves para erradicar la dependencia emocional

  • Hacer un listado de cosas que nos perjudican y nos satisfacen

Una vez que ya se ha reconocido la existencia del problema y se tiene convencimiento de la necesidad de eliminar la dependencia emocional, debemos dar un segundo paso. Haremos un listado de cosas que hemos llegado a hacer por alguien y que de una u otra forma, nos han perjudicado. No nos referimos a las acciones que hemos hecho por el otro basándonos en el amor; sino en lo que hemos hecho aún sabiendo que no era lo que queríamos, deseábamos o nos beneficiaba en ese momento.

Tené en cuenta que una persona dependiente no se fija en su bienestar personal, sino en el de la otra persona para no perderla. ¿Qué cosas tenía la otra persona que te perjudicaban? ¿Qué hiciste vos por el otro que te terminaba haciendo daño? ¿Dejaste de lado amistades, familia, actividades, estudios, desarrollo personal, etc..? ¿Te trataron con el respeto que te merecés? En estos casos es importante ser consciente del sufrimiento que hemos experimentado. Todo lo dejado o relegado tiene un coste. Todo tiempo invertido es calidad de vida perdida.

  • Reforzar la autoestima

El factor principal de cualquier dependencia emocional es una baja autoestima. Existen muchas opciones para poder reforzarla.La cuestión es darle la importancia que se merece y recuperar ese tendón psicológico indispensable. Algunos consejos:

  1. Empezar a decidir por uno mismo.
  2. Recordar tus logros del pasado, tus éxitos.
  3. No te compares, no busqués aprobaciones ajenas.
  4. Iniciá nuevos proyectos, conocé gente nueva. Experimentá, emocionate.
  5. Trabajá tu asertividad. Decí «sí» sin miedo y «no» sin culpa.
  6. Responsabilizáte de tu vida y de tu felicidad.
  7. Conocéte a vos mismo, explorá tus necesidades y deseos.
  8. Saná tus heridas.
  • Aprender a estar en soledad

La vida es más bonita con amor, pero éste llega sanamente cuando nos sentimos bien con nosotros mismos. No podemos tener una relación saludable si antes no nos hemos desarrollado como personas. Por lo tanto, para eliminar la dependencia emocional, es necesario aprender a estar solos. Disfrutar de nosotros mismos. Entendernos, comprendernos. Ahondar en cómo somos, qué deseamos y qué no. Cuando uno mismo se ama y no necesita a los demás, es cuando está preparado para querer de una manera sana.

A todos nos gustaría tener una pareja ideal, personas a quien querer. Pero una cosa es “necesitar” y otra muy diferente “desear”. Cuando necesitamos no funciona. Cuando tenemos que tener a alguien a nuestro lado para sentirnos bien, es muy probable que la relación no se desarrolle de manera saludable. Uno debe aprender a disfrutar de la vida sin pareja. Hay infinidad de cosas que hacer, como descubrir y desarrollar nuestros habilidades, proyectar nuestro futuro, dedicar tiempo a las aficiones, hacer amistades con gente buena, viajar, disfrutar de las pequeñas cosas. Y sobre todo, cuidarnos y amarnos como nos merecemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *