¿Cómo se detecta el trastorno obsesivo compulsivo?

Hablar del trastorno obsesivo-compulsivo es tocar un tema serio que amerita de un tratamiento estricto que ayude a que el paciente tenga una mejor calidad de vida.

El trastorno obsesivo-compulsivo, también llamado TOC, es un problema serio que tiene sus orígenes en la ansiedad originada por diferentes elementos, mismos que pueden ser reales o no. Está conformado por episodios de obsesión y compulsión que se alternan constantemente. Las obsesiones se pueden mostrar a través de impulsos, ideas, o pensamientos relacionadas a un determinado hecho o temor. Algunos ejemplos son los temores a bacterias, enfermedades, subir de peso, etc. Estos pensamientos se pueden desatar a partir de algún hecho específico o al azar que se le presente al enfermo.

Las compulsiones aparecen como una reacción a la obsesión y buscan reducir los niveles de ansiedad que la obsesión está provocando en la persona. Cada persona reacciona de manera diferente durante este momento, pero los actos más comunes son las autolesiones, constantes verificaciones de diferentes cosas, patrones de conducta, atracones, etc. Es común que, después de la compulsión se presenten diferentes sentimientos negativos a causa de la culpa que la persona siente. Esto suele darle un nuevo inicio al círculo vicioso, provocando otro ataque de obsesión seguido de la compulsión.

Existe una gran variedad de trastornos obsesivo-compulsivos y todos ellos requieren ser atendidos para evitar problemas serios en el futuro. Es muy importante que quien sufre este problema sepa que cuenta con la ayuda de quienes le rodean y los médicos adecuados, además de la medicación indicada de manera particular. Así mismo, la familia debe mantenerse informada y educarse constantemente para identificar cualquier tipo de problema que pueda surgir como consecuencia directa.

Los más comunes tipos de trastornos obsesivos compulsivos

  • Temor a ser heridos. Estas personas buscan evitar a cualquier costo que les ocurran accidentes o daños físicos de cualquier índole. Suelen alejarse de amigos y conocidos por temor a salir y que les pase algo.
  • Acumuladores. Se caracterizan por conservar o juntar objetos que no les son de utilidad, mantenerlos guardados e ir recolectando o agregando cada vez más.
  • Temor a la suciedad. Son aquellas personas que están obsesionadas con mantener los objetos que los rodean y su propio cuerpo lo más limpios posible.
  • Excesiva atención al orden y la simetría. Se caracterizan por evitar cualquier situación que les obligue a salir de la rutina. Suelen ordenar sus objetos, citas y cualquier otro elemento.
  • Temor y atención especial a las enfermedades. Siempre están alertas ante cualquier síntoma que pueda ser causado por algún padecimiento. También se les llama hipocondríacos y en algunos casos no sólo se preocupan por detectar enfermedades, sino que su obsesión puede hacer que su mente cree todos los síntomas.

Para explicar los marcadores psicológicos del trastorno obsesivo-compulsivo conviene en primer lugar que conozcamos de qué trata. Así, este trastorno anteriormente se encuadraba en las diferentes clasificaciones diagnósticas dentro de los trastornos de ansiedad, pero la evolución en su conocimiento ha hecho que en la última actualización del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM-5, se le otorgue peso como entidad propia.

Las personas que padecen este trastorno manifiestan importantes obsesiones tomadas por imágenes, pensamientos o impulsos recurrentes que les causan ansiedad; una ansiedad que tratan de eliminar mediante comportamientos o actos mentales repetitivos. Un ejemplo de ello sería una persona con la obsesión de que puede enfermar porque hay muchos gérmenes en el ambiente y se lava las manos continuamente cuando toca algo, pudiendo llegar a ponerlas en carne viva de frotarlas y lavarlas tan a menudo. Estos rituales compulsivos causan malestar en el sujeto que los realiza y le hacen perder mucho tiempo. Además, aunque en algún momento de su vida haya reconocido que estas obsesiones y/o compulsiones son excesivas e incluso irracionales, no se ve capaz de dejar de realizarlas.

Desde la perspectiva cognitivo-conductual en psicología, que es la que cuenta con mayor apoyo empírico en el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo, se suele resaltar la importancia de las creencias disfuncionales y la evitación de daño como la explicación fundamental de la génesis del trastorno. Pero esta explicación quedaba limitada en cuanto a la heterogeneidad de las creencias disfuncionales que los pacientes tenían sobre sus síntomas y la necesidad de las compulsiones. Debido a esta limitación, diferentes investigadores de todo el mundo comenzaron a considerar otros factores psicológicos como rasgos diagnósticos específicos del trastorno obsesivo-compulsivo. Llegando a concluir la presencia de la sensación de inacabado únicamente en el trastorno obsesivo-compulsivo, en comparación con otros trastornos de ansiedad.

La sensación de inacabado se refiere a un sentimiento persistente de que la tarea que se está realizando está incompleta. De manera que se prolonga en el tiempo a causa de la minuciosidad con la que se toma y ocupa la mayor parte de los pensamientos de la persona al buscar eso que falta y que no se puede encontrar.

Además, los investigadores también han sugerido que las experiencias “not just right” serían un punto central en este trastorno. Esta experiencias son aquellas que hacen pensar que lo que se está realizando no está lo suficientemente bien o no es suficientemente bueno como para dejarlo como está. Por lo que llevará a la persona a repetir constantemente cada uno de los pasos para asegurarse que no ha olvidado nada y así intentar llegar a una perfección imposible. Como podemos observar, los distintos investigadores han dado sentido con estos conceptos a la repetición compulsiva y la obsesión mental; dando un paso más allá para la explicación de la heterogeneidad de este trastorno.

La sensación de inacabado y las experiencias “not just right” son más “internas”, subjetivas y difusas que la intrusividad y el malestar general. Además, dichas experiencias tienen lugar cuando el paciente “hace algo”, mientras que los contenidos obsesivos se experimentan en muchos casos independientemente de que el paciente lleve a cabo o no una acción determinada.

También han constatado asociaciones entre las experiencias “not just right” y la sensación de inacabado con la tendencia al perfeccionismo y la intolerancia a la incertidumbre. Este punto nos podría ayudar a diseñar una futura intervención más avanzada y relacionada con este tipo de pensamientos para este trastorno. Además, las experiencias not just right, la sensación de inacabado y los síntomas just right predicen todas las dimensiones de síntomas obsesivo-compulsivos, por encima del peso explicativo que pueden aportar el perfeccionismo, la intolerancia a la incertidumbre, las creencias disfuncionales, la tendencia a la preocupación patológica y los síntomas ansiosos y depresivos. Una excepción notable fueron los síntomas de orden, donde la ansiedad fue el predictor más significativo.

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