Inteligencia emocional, felicidad y productividad

En este Siglo en que vivimos, en donde el cambio, la confrontación de ideas y creencias, la diversidad (en todas sus expresiones), la desigualdad económica, la violencia (en todas sus formas) y, tantos aspectos que hacen que la vida sea una vorágine interminable, lograr encontrar fórmulas mágicas para ser felices es una necesidad permanente de la humanidad.

La Felicidad siempre ha sido tema y enfoque de innumerables autores. Existen muchas expresiones para definirla :desde las más simplistas, hasta las más elaboradas. Sin embargo, existe un factor en común: la Felicidad depende de la forma en que cada persona enfrenta su realidad. La única cosa en común entre todos esos momentos es que somos felices cuando parece que la vida sigue a nuestra manera.

Una teoría elaborada por el directivo de GOOGLE implica el análisis de que existen 6 ilusiones que impiden una visión real del mundo: el pensamiento, el yo, el conocimiento, el tiempo, el control y el miedo. Además, identifica siete puntos que nos hacen percibir una realidad distorsionada: filtrar, asumir, atrapar, recuerdos, etiquetas, emoción y exagerar.

Para alcanzar la felicidad también es necesario aceptar 5 verdades: el ahora, el cambio, el amor, la muerte y el  “gran diseño” (la creencia de que la vida sigue patrones, de manera que nada es aleatorio). Así, la fórmula matemática definitiva de la felicidad es la diferencia entre la manera en que un individuo ve los acontecimientos de su vida y su expectativa de cómo debería ser su vida.

Seguramente está no será la última fórmula que trate de explicar la Felicidad; sin embargo su enfoque es simple y práctico.

Si se busca analizar el tema del equilibrio que permiten alcanzar la excelencia en el desempeño personal y profesional; el tema es universal y representa uno de los retos de la humanidad. Mantener el balance ante las diversas situaciones y condiciones de la vida en todo su espectro, no es algo que se logre de manera natural por los seres humanos. La primitiva naturaleza humana nos impulsa a los extremos, es necesario estar alertas y “despiertos” para lograr mantener el equilibrio. La conciencia de nuestro ser es fundamental para alcanzar el dominio de nuestras emociones y, con ello, mantener el balance que nos permitirá enfrentar los eventos, condiciones y personas que ponen en riesgo nuestro camino a la felicidad.

Todo lo que se da en exceso, daña. Lograr el equilibrio es una tarea de tiempo completo. No sólo se trata de una frase de tipo metafórico, es un principio universal que aplica a todo organismo. El equilibrio es la antítesis del caos. Todo lo evidente y lo que somos, es resultado del equilibrio.
El equilibrio es lo normal, lo que se busca y desea alcanzar; es el resultante de fuerzas y energías que logran la convivencia. En la naturaleza esa resultante es maravillosa. El ser humano encuentra la felicidad en el equilibrio. El equilibrio es el fin de todos los organismos vivos. Aquel que no está en equilibrio, se esfuerza; sufre; se encuentra en crisis. Por el contrario, el equilibrio genera estabilidad, tranquilidad y paz.

Sin embargo, es tendencia del ser humano el desbalancearse y, con ello, alejarse de la realización personal.

En la basta cantidad de libros que se pueden encontrar relacionados con el tema del equilibrio, existe un tema reiterativo y por demás tratado: El equilibrio entre la familia y el trabajo. Tal parece que a partir de la revolución industrial y potenciado con la “necesidad” de que las mujeres se integraran en el ámbito laboral. Se generó una vorágine ocupacional que, a pesar de los satisfactores económicos, terminó por generar un vacío que sufren tanto hombres como mujeres, de todas las edades y clases sociales en todo el mundo.

El equilibrio o balance de vida, está en nuestro interior. El reto está en conocernos y no autoengañarnos. El reto está en mejorar día a día y prepararnos para el mañana pero disfrutar intensamente el camino que es el presente dinámico del ahora.

La vida es compleja y los seres humanos lo somos aún más; por eso es importante tener presente los 4 Acuerdos de la cultura Tolteca:

  • Sé impecable con tus palabras
  • No te tomes nada a nivel personal
  • No hagas suposiciones sobre nada
  • Realizá siempre tu máximo esfuerzo
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