No hay que dejar que los pensamientos destructivos nos limiten

Los pensamientos destructivos no son otra cosa que un hábito aprendido del que con constancia, podemos deshacernos para estar bien.

Que las personas de tu entorno influyan o no en tus pensamientos sólo podrá ocurrir si uno les permites que lo hagan. Uno es el dueño de sus pensamientos y solo uno mismo tiene la llave para abrir o cerrar esa puerta. Recordá que, además de tus experiencias y de lo que te ocurre en la vida, vos armás tu forma de pensar y el sentir hacia ese mundo.

Los pensamientos destructivos pueden aparecer en cualquier momento

Actualmente y debido a toda la información a la que tenemos acceso y la facilidad para hablar con muchas personas, es más fácil tener una mente desordenada, hasta llegar al punto de que incluso las personas más sanas emocionalmente pueden llegar a tener pensamientos destructivos.

Cualquier persona que tenga pensamientos destructivos sabe lo mal que hacen sentir e incluso, cómo pueden llegar a distorsionar la realidad. En este sentido, resulta totalmente necesario conocer algunos pensamientos destructivos bastante comunes para aprender a dejarlos pasar sin prestarles atención.

La vida no es blanco o negro, tiene miles de matices

Uno de los pensamientos destructivos bastante comunes y que resulta muy limitante es que no hay diferentes tonalidades en la vida, que las cosas sólo pueden ser en blanco o en negro. La realidad (y afortunadamente) es que la vida está llena de matices y colores que la hacen especial y flexible. Pensar que todo es blanco o negro puede aumentar los conflictos con las personas porque suele hacer que quien piensa de este modo sea demasiado inflexible para ver todas las posibilidades de las acciones de los demás (y de uno mismo).

Para mejorar ese pensamiento destructivo es necesario reflexionar sobre ese pensamiento en concreto, dar un paso hacia atrás y mirarlo en perspectiva. Preguntarle a otras personas qué es lo que opinan y pregúntarse a uno mismo si ese pensamiento es la verdad absoluta o no… seguramente te des cuenta que hay más formas de hacer las cosas.

La vida no es perfecta

Siempre hay algún problema en las cosas que suceden:  este pensamiento destructivo sin duda es pesimista, porque las personas que tienden a tener estos pensamientos siempre encontrarán problemas en todo, ¡no hay nada perfecto! Pero es que resulta muy fácil ser negativo. Afortunadamente, en nuestra realidad no hay nada perfecto, y es que de estas imperfecciones debemos aprender y nutrirnos… es la belleza de la realidad lo que nos hace crecer como personas. Para ahuyentar ese pensamiento destructivo hay qu llevar en mente la conocida frase “En la vida, todo pasa…nada es permanente”. Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes.

La envidia “malsana” de querer lo que los demás tienen y no deseales el bien

Este es uno de los pensamientos destructivos que dejan entrever la envidia de las personas hacia otras. Sentir envidia es una señal clara de que la persona que lo padece siente inseguridad y además, frustración. La envidia es un sentimiento que empieza a roer el alma, amarga la visión de la vida misma y lo que es peor,  sentís que algo dentro dtuyo empieza a desgarrarse por no tener o ser como el otro.

En lugar de comparar lo que tenés hoy y ahora con lo que los demás tienen, simplemente pensá en cómo estabas hace un tiempo y en cómo has evolucionado hasta el día de hoy. La vida es como una escalera, y siempre habrá alguien por encima de nosotros, pero también por debajo.

Es mucho mejor sentirse agradecido por lo que se tiene, así superarás este sentimiento y te darás cuenta de cuántas cosas hay en tu vida para sentirte bien contigo mismo y con todo lo que te rodea.

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