¿Por qué los celos son muy destructivos?

Las relaciones de pareja a menudo suelen ser complicadas. Al comienzo del noviazgo, todo es color de rosa, los químicos del enamoramiento están en pleno festín y nos sentimos invadidos por sentimientos positivos. Sin embargo, y dependiendo de algunas circunstancias que intentaremos explicar, es habitual ver como muchas parejas se degradan e incluso llegan a romperse por un problema de lo más común: los celos.

Al principio de una relación, muchas personas suelen tomar las escenas de celos como una demostración de interés en el otro. Sin embargo, en algunos casos y con el correr del tiempo, estas escenas pueden ir haciéndose cada vez más frecuentes hasta llegar al punto de convertirse en un verdadero problema para la convivencia. En el ámbito de las relaciones de pareja, los celos son sentimientos de inseguridad y angustia que invaden a uno o ambos miembros de una pareja sentimental cuando se dan una serie de situaciones. Este sentimiento negativo puede surgir cuando sienten que está en peligro el amor del otro, o bien cuando notan temor de dejar de ser el centro de atención del ser amado.

Todas las relaciones interpersonales pueden verse afectadas por los celos. No todos los celos provienen de parejas sentimentales, pero sí es cierto que es mucho más común entre los novios. De hecho, los celos son un problema recurrente en las consultas psicológicas de pareja. Pero con mucho esfuerzo y fuerza de voluntad podríamos llegar a superar este problema antes de dejar que se convierta en una situación enfermiza de a cual ya no podremos salir.

Los celos terminan generando sentimientos de enojo, irritabilidad y rivalidad entre las partes implicadas. En ocasiones utilizamos formas erróneas de reforzar nuestros sentimientos, y también presentamos una cierta dificultad para aceptar la presencia de otras fuentes de gratificaciones (que no somos nosotros) en la vida de ese ser amado. Son elementos que pueden generar la acción de cultivo necesario para que surjan los celos. Sin embargo, estas situaciones suelen ser, en la mayoría de los casos, resueltas sin mayores complicaciones, ya que se asume que cuando llegamos a ser adultos hemos desarrollado una serie de herramientas emocionales que permiten encauzar dichos sentimientos desagradables hacia respuestas más variantes.

La mayor parte de las personas son capaces de relativizar este sentimiento y ponerlo en contexto, pero hay otras personas que, por una u otra razón, se ven invadidas por la sensación de malestar que causan los celos, sin poderlo controlar. Los celos no sólo dañan los propios sentimientos y emociones de manera irreparable, sino que también en algunas ocasiones, dependiendo del contexto en que se den las cosas, llegamos a alejar amigos o personas que realmente estimamos hasta el punto de llegar a perder la relación que teníamos con ellos y, es muy difícil sanar las heridas que generan los celos.

Los celos positivos

En ocasiones, los celos pueden ser útiles porque en determinadas situaciones los celos pueden permitir encender una alerta en nuestra mente en vez de que estemos viviendo situaciones reales que requieran una serie de acciones que garanticen la estabilidad de relación con ese ser amado. Por ejemplo, los celos pueden ser una señal de que algo está pasando, y que tal vez hay una tercera persona que realmente está involucrándose en nuestra relación amorosa. Los celos constituirán, así, una ventaja a la hora de hacer que ciertas dudas razonables estén presentes en nuestra toma de decisiones y no nos hagan actuar ciegamente por el amor o el afecto que sentimos hacia la otra persona. Sin embargo, cabe resaltar que los celos por sí solos no garantizan que vayamos a juzgar lo que nos ocurre de manera racional: para ello hacen falta otras capacidades.

Los celos enfermizos

Se manifiestan de forma descontrolada, son irracionales, sin fundamento objetivo y por ende dañinos. Realmente, pueden acabar con las relaciones interpersonales y, suponen un problema para el bienestar psicológico de la persona que los sufre. Lamentablemente, existe la errónea creencia de que cuando una persona siente celos por su ser amado, es porque lo quiere mucho. Este es un error tremendo que puede generar dinámicas peligrosas y empeorar la situación. Este tipo de concepción sobre los celos puede ser un mal comienzo para una relación, porque el amor de pareja se debe sembrar en libertad para permitir a ambos integrantes crecer y florecer;  los celos solo asfixian la relación, hasta el punto de volverla insoportable.

Señales y síntomas de los celos


Los celos son un problema serio que puede requerir la intervención de un experto de la salud mental. Generalmente, las personas reconocen para sí mismas su problemática, pero se les hace sumamente difícil reconocerlo ante los otros y en consecuencia, rehúsan recibir ayuda. Esto puede impedir que logren salir del problema. Afectan a la persona que los posee, a la pareja, al matrimonio y a toda la familia y se convierten en una tragedia devastadora; una desgracia que destruye su vida, su matrimonio y todo lo que le rodea. El celoso/a continuamente está echando culpas, es decir, se siente la víctima.

Actitudes que nos pueden hacer identificar a una persona celosa:

  • Revisan los celulares, redes sociales de sus parejas, de forma constante.
  • Desconfían de sus compañeros de trabajo, tanto hombres como mujeres.
  • No ven con buenos ojos que sus parejas realicen actividades personales placenteras.
  • Suponen que sus parejas se arreglan y se maquillan para gustar a otras personas.
  • Revisan cuidadosamente la ropa de sus parejas buscando marcas u olores de otras personas.
  • Asumen que las compras personales que realizan sus parejas son regalos hacia otras personas.
  • Privan a sus parejas de disfrutar de espacios con otras personas, incluso aunque tengan la oportunidad de acompañarles.
  • Critican, humillan, desvalorizan constantemente a sus parejas.
  • Suelen tener una actitud grosera y prepotente.
  • Ridiculizan a sus parejas frente a otras personas.
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