Tu fuerza para cambiar se llama ACTITUD

Una de las fuerzas más poderosas que tenemos los seres humanos (si no es la más poderosa), es la  la ACTITUD. A pesar de ello, solemos ignorarla. Hacemos todo lo posible para dejarlaen un segundo plano y le restamos la gran importancia que tiene para nuestro BIENESTAR emocional.

No empecinamos en culpar a los demás sobre las situaciones o hechos que nos suceden, nos quejamos de todos los problemas que se nos acercan, e incluso metemos al “destino” como responsable de lo que nos pasa. Claro, es más sencillo convertirsen en VICTIMA dela circunstancias que AFRONTARLAS.

¿Qué clase de actitud estamos teniendo ante nuestras propias vidas?

Reflexionar sobre esta cuestión y saber si nos está beneficiando o no, nos permitirá ser mucho más conscientes de por qué nada marcha tan bien como nos gustaría. Incluso, también podremos darnos cuenta de que las dificultades no son tan terribles como las estamos viendo o sintiendo.

  • Mantener el control: podemos elegir cómo afrontar las circunstancias, porque sobre eso, siempre tenemos control. Gracias a nuestra actitud, podemos cambiar lo que nos sucede o, al menos, la MANERA en que le hacemos frente. ¿ La aceptamos o la negamos? ¿Nos quejamos o  nos activamos y buscamos la salida?

Un ejemplo : imaginemos que estamos en una relación en la cual nuestra pareja qvive quejándose por todo. Su actitud nos empieza a gustar cada vez menos y, entonces, vivimos tristes, amargados, no somos felices a u su lado. Sin embargo, ahí estamos, parados, inmóviles, sin tomar ninguna decisión. Mientras, lo que que intentamos es que nuestra pareja cambie, le echamos la culpa a él / ella de lo mal que está la relación, de que estamos manteniendo un vínculo que se está quebrando. Desde la nuestra perspectiva, sabríamos perfectamente qué hacer. Existen sólo 2 opciones:

  • Aceptar a nuestra pareja tal y como es, quererla y amarla sin desear que cambie.
  • Romper la relación y darle la oportunidad al otro de que también pueda ser feliz con otra persona.

Como podemos ver,  la ACTITUD es una GRAN FUERZA, porque nos permite salir de una situación que no nos agrada. Todo ello, tomando una decisión y cambiando nosotros, no intentando que el otro lo haga. Esto mismo puede aplicarse en muchas otras circunstancias. Cuando tenemos deudas, cuando nos quedamos sin trabajo, cuando contraemos una enfermedad , e incluso, cuando se nos muere un familiar, un amigo, o alguien cercano y querido por nosotros.

De nada sirve quejarnos, victimizarnos y quedarnos quietos sin hacer nada. De nada sirve buscar culpables donde no los hay, negarnos a aceptar lo que viene así, sin más. De nada sirve hacernos preguntas sin sentido como : “¿por qué me tocó esta vida a mí?”. Aquello que no podemos evitar, solo podemos aceptarlo.

La actitud nos impulsa a los cambios, a las tomas de decisiones, a los nuevos rumbos y, podemos comprender que no hay límites y que no tenemos por qué sentirnos desbordados por muchos hechos. Por muy grave que pueda resultar una situación, siempre podemos salir adelante. Es la propia inercia vital. Gracias a la ACTITUD, podemos encontrar nuestra felicidad o mantenerla. Porque, no olvidemos que la felicidad tenemos que encontrarla en nuestro interior, con independencia de que el exterior contribuya: unas veces lo hará y otras no.

En ocasiones, nuestras emociones ahogan nuestra esperanza, dramatizando en exceso lo que ocurre. Sin embargo, tarde o temprano, no nos quedará otra que aceptar la situación y seguir adelante. ¿Por qué no hacerlo desde un principio? ¿Por qué buscar sentirnos tan mal sin que sea necesario? Es importante que confiemos en nosotros mismos y que no nos quedemos en nuestra zona de confort. Si lo hacemos, se reducirán, en vez de ampliarse. Si nos quedamos en ella, veremos cómo se estrecha ese estado de confort, hasta que poco a poco deje de ser “de confort” y , emmpecemos a sentirnos acorralados por las propias circunstancias.

NO hay que temerle al cambio. Los cambios en principio son oportunidades, nuevos comienzos, nuevos replanteos de nuestras vidas, darle un nuevo rumbo. Dejaremos algo atrás, es cierto. Pero, lo que está por venir también puede dejarnos algo nuevo si contamos con la paciencia y la inteligencia como para ponerlo a nuestro favor. Una ocasión para aprender, superarnos y madurar.

La actitud nos permite tomar decisiones para salir de una situación que nos desagrada. Muchas veces, el reflejo del futuro nos devuelve una imagen más complicada de lo que en realidad nos aguarda. Con la actitud, elegimos algo tan sencillo y vital como la forma de posicionarnos ante esta imagen. Puede convertir una situación difícil, en superable, y una circunstancia dolorosa en una oportunidad para fortalecerse.

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